Ya os presenté anteriormente dos obras realizadas en el 2020 de aves, “Jorgito el verderol” y “Petirrojo” y hoy os traigo una acuarela realizada en formato A4 de un Pavo Real. Como alguna de mis obras, se basa en una fotografía que vi de un hermoso pavo macho.
Esta imagen me recordó a otra de esas mascotas que pasaron por mi vida, “Gertrudis” y “Eustaquio”, como yo las llamaba. Eran dos pavos reales de la variedad Cristatus que estaban en la finca que cultivaba mi padre. Gertrudis era una pava con carácter. Era ella la que decidía que era hora de darse un garbeo por el barrio y, subiéndose a un altillo y batiendo un poco las alas, saltaba el muro de la finca y salía a la calle a pasear o se ponía encima de algún coche a tomar el sol. Llamaba entonces a Eustaquio y allí iba él, tan bien mandado, saltando el muro para ir junto a ella. Así que, en cuanto nos dábamos cuenta o recibía mi padre aviso de algún vecino, había que salir a buscarlos e íbamos por los alrededores preguntando a la gente que nos encontrábamos ¿Han visto pasar unos pavos? . Por supuesto cuando los encontrábamos nos arriesgábamos a un picotazo al intentar cogerlos porque no estaban muy de acuerdo con la decisión. La otra alternativa era intentar convencerlos a volver solos a la finca intentando guiarlos como las ovejas, pero esto no solía funcionar mucho.
Aquí tenéis a “Gertrudis” y “Eustaquio”
Los pavos reales son originales del sur de Asia y son el ave nacional de la India. Hay varias teorías de como llegaron a Europa, unas apuntan a que fue Alejandro Magno quien lo trajo, otros dicen que ya había en la antigua Grecia. Se sabe que los romanos lo consumían en banquetes y que siguió siendo un manjar especial durante los siglos siguientes.
Se distingue muy bien los machos de las hembras puesto que son más grandes, más pesados, más coloridos (sobre todo por ese azul cobalto iridiscente con reflejos verdes que tienen en el pecho) y poseen un impresionante abanico de largas plumas policromadas que despliegan en la época de celo para su danza de apareamiento. Por contra las hembras son de menor envergadura y en tonos marrones y verdosos. Las crías, por su parte, son de un discreto pardo-amarillento para que pasen desapercibidas entre la maleza mientras son pequeñas.
Pero no sólo existe pavos reales con ese patrón de color más típico de la acuarela, sino que debido a mutaciones genéticas, existen otras variantes de pavos reales: Blanco, Bronce, Cameo, Jade, Midnight, Cristatus, Arlequín …
Su alimentación se basa en semillas, frutos, plantas, verduras, insectos, ranas y pequeños reptiles.
Como os contaba en la anécdota anterior, a pesar de su tamaño, son capaces de volar cortas distancias para posarse en los árboles donde les gusta descansar y dormir.
La época de celo es la primavera, que es donde el macho despliega sus encantos para atraer a las hembras. Cada macho suele tener 4-5 hembras pero Eustaquio, por circunstancias de la vida, se tuvo que conformar sólo con Gertrudis (¡y no me quiero imaginar lo que sería tener 4-5 “Gertrudis” juntas!)
Como muchos animales, el pavo real también ha tenido mucha simbología en varias culturas. Aunque algunos lo asocien con el concepto de vanidad, el pavo real es, para gran parte de las culturas, un símbolo solar (por sus largas plumas que forman un abanico radiado y con ocelos que asemejan ojos) y relacionado con la belleza, la gloria, la inmortalidad y la sabiduría.
Gracias por leerme y nos vemos en el siguiente post



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