Esta obra es en formato A4 sobre papel especial para acuarela.
Quizá uno de los olores, junto al olor del azahar, que más me recuerda a la infancia es el olor de la lavanda porque formaba parte de esas colonias infantiles que me echaban de pequeña.
La lavanda, también conocida como lavandula o espliego, es un pequeño arbusto originario de Francia, España, Inglaterra y la antigua Unión Soviética. Se encuentra principalmente en las regiones más cálidas del Mediterráneo en tierras alcalinas. Su nombre proviene del término latín “lavare” que hace referencia a la costumbre, ya desde la antigüedad, de usarla para lavar el cuerpo y la ropa. Es la flor nacional de Portugal.
Existen unas sesenta especies distintas que suelen florecer a principios del verano. Las variedades mas utilizadas son el espliego (L. angustifolia, L. latifolia) y los lavandines de origen híbrido (abrial, super, grosso) y, en menor medida, L. dentata, L. stoechas y L. pedunculata, variando la cantidad de aceite esencial obtenido según la especie, la estación y método de destilación.
La que produce el aceite esencial de mayor calidad y con más propiedades medicinales son las flores de lavanda inglesa (Lavandula angustifolia que es utilizado con fines medicinales y en perfumes. Sus hojas producen un aceite esencial de menor calidad
Sus flores, de color lavanda, lila, azul o violeta, raramente blanco, desprenden un aroma muy intenso y cautivador. Ver los campos en flor de lavanda es todo un espectáculo y no hay que irse a la Provenza (Francia) para verlos ya que en España tenemos plantaciones de lavanda en el pueblo de El Romeral (Toledo), en Brihuega (Guadalajara) o Moratalla (Murcia), por ejemplo. Los mejores meses para visitarlos en entre finales de junio y julio.
Un poco de historia
El primer registro de lavanda se remonta a hace más de 2 500 años. Los antiguos egipcios utilizaban lavanda en el proceso de momificación, así como para perfumes por su fragante aroma. Incluso se encontraron trazas en la tumba del faraón egipcio Tutankamón. Los antiguos romanos también usaban la lavanda por su aroma relajante en la limpieza y el baño.
Cuando se desarrolló la técnica de la destilación al vapor, Hildegarda de Bingen, Mattioli y Paracelso describieron el uso del aceite esencial de lavanda como sedativo para el tratamiento de dolores de cabeza y de dientes (Kroeber 1935, Madaus 1938). Estas no eran las únicas cosas para las que se utilizaba la lavanda, tradicionalmente se difundía el aceite para calmar a niños nerviosos o alterados. Este efecto calmante del agua de lavanda fue descrito ya en 1608 por Rembert Dodoens.
El uso de la lavanda tuvo un punto álgido durante el Barroco, en los siglos XVII y XVIII los guanteros y perfumistas eran ya profesiones reguladas. Los guanteros de Grasse, la solían usar para dotar de un aroma más agradable al cuero con el que trabajaban.
Hasta el siglo XIX, la lavanda se recogía y destilaba de forma tradicional en Francia, pero desde principios del siglo XX se realizan pruebas y plantaciones controladas para aumentar su producción ante la demanda creciente de la perfumería y la expansión de Grasse. En la actualidad, se cultiva principalmente en Europa y, en menor medida, en América.
Propiedades:
Las sumidades floridas y las hojas de la lavanda son ricas en un aceite esencial volátil de composición compleja, formada por diversos alcoholes terpénicos y sus ésteres (linalol, linalino, alcanfor, limoneno, taninos y boreol, curaminas y saponinas), siendo el más importante el linalol que es responsable de sus variadas propiedades.
Entre sus propiedades están:
- Sedante y equilibrante del sistema nervioso central y vegetativo (uso interno). Se recomienda en caso de nerviosismo, neurastenia, mareos, tendencia a los desmayos, palpitaciones del corazón, y, en general, en todos los casos de enfermedades psicosomáticas. Cinco estudios científicos en años recientes (años 2010, 2014 y 2015) han tenido resultados que indican la posible capacidad del aceite de lavanda para reducir ciertos síntomas de ansiedad.
- Digestiva (uso interno). Tiene una acción antiespasmódica y algo antiflatulenta sobre el conducto digestivo, siendo a la vez aperitiva y facilitadora de la digestión. Dado a que tiene efectos antisépticos, se recomienda el caso de colitis (inflamación del intestino grueso)
- Antirreumática y antiinflamatoria (uso externo). Los antiguos griegos frotaban aceite de lavanda en los músculos doloridos para reducir el dolor y el malestar.
Aplicada externamente el agua, el aceite o la esencia de lavanda son efectivas para calmar el dolor reumático, ya sean de origen articular o muscular (dolor por artrosis de espalda, lumbago, artritis gotosa, tortícolis, ciática,…). Resultan de gran utilidad después de exguinces, luxaciones, contusiones o distensiones musculares (tirones y agujetas).
- Antiséptica y cicatrizante (uso externo). La infusión de lavanda se usa para lavar úlceras y heridas infectadas para que curen más rápido. El aceite de lavanda alivia el dolor en las quemaduras leves y desinflama las picaduras de insectos.
Para la piel: se utiliza para tratar abscesos, acné, furúnculos, dermatitis, psoriasis,… por su efecto antiinflamatorio y antiséptico
Su uso como antiséptico viene de lejos. Los ejércitos griegos y romanos usaban lavanda para limpiar y vendar sus heridas. Algunos hospitales y médicos militares incluso experimentaron con lavanda durante la Primera Guerra Mundial para tratar a soldados heridos.
En 2016, un estudio insinuaba que el aceite de lavanda ayudaba a la curación de las heridas a través del incremento de la formación de tejido cicatricial
- Relajante y desfatigante (uso externo). Un baño caliente con agua o esencia de lavanda ayuda a activar la circulación y elimina la sensación de fatiga. Se tiene más efecto si después del baño nos damos unas friegas con un paño de lana empapado en agua, aceite o esencia de lavanda.
La UE estableció una tradición y un uso desde antiguo de las flores de lavanda, donde mencionan el posible efecto para el alivio de síntomas suaves de estrés mental, agotamiento y para ayudar a dormir.
- Sedante y antioxidante. (Uso externo) Aspirar el aroma de lavanda ejerce una suave acción sedante sobre el sistema nervioso por lo que se recomienda para niños que duermen mal. Un estudio de 2012 proporcionó un fuerte apoyo al efecto de relajación al inhalar el aroma del aceite de lavanda
Un estudio médico de 2013 descubrió que el aceite de lavanda incrementaba la incidencia del glutatión, la catalasa y el SOD: tres de los antioxidantes humanos más potentes.
Se realizó otro estudio clínico con 22 voluntarios con aceites esenciales de lavanda y de romero. Después de oler lavanda durante cinco minutos, se recogió saliva de cada sujeto de inmediato. Se encontraron varias sustancias fisiológicamente activas en la saliva como el cortisol, también conocida como la hormona del estrés. Tras la estimulación con romero y lavanda, los niveles de cortisol disminuyeron. Una disminución de cortisol protege al cuerpo del estrés oxidante, llevando a los investigadores a creer que la lavanda tenía un efecto positivo en ese aspecto (Atsumi y Tonosaki 2007).
- Balsámica (uso externo). La esencia de lavanda se emplea en inhalaciones o vahos para acelerar la curación de laringitis, traqueitis, bronquitis, catarros bronquiales y respiratorios.
Modos de uso:
- Uso interno. Aunque la Food and Drug Administration de Estados Unidos considera la lavanda como "generalmente reconocida como segura" (GRAS) para el consumo humano, sin embargo hay que tener cuidado en seluso interno de la esencia de lavanda ya que en dosis altas puede producir nerviosismo o incluso convulsiones.
Existen tres formas de ingerir la lavanda:
a) En infusión. Por cada litro de agua, agregamos 30-40 grs de sumidades floridas y hojas. Se tomarían 3 tacas diarias después de las comidas (se puede endulzar con miel)
b) Extracto líquido. Se tomarian 30 gotas, 3 veces al día.
c) Esencia. La dosis normal es 3-5 gotas, 2 o 3 veces al día.
- Uso externo.
d) Esencia de lavanda. Se usa unas pocas gotas para diluir en agua para realizar unos vahos, o sobre la piel para heridas, dolores articulares, etc.
e) Lavados y compresas. Se prepara una infusión como la descrita en el punto a) y se empapa una compresa que reservamos. Usamos la infusión para lavar a las heridas y úlceras y, después colocaremos esa compresa empapa sobre la zona afectada durante15-30 minutos.
f) Fomentos calientes. Se preparada la infusión del punto a) o bien en agua caliente se añaden unas gotas de esencia y se aplica sobre la zona dolorida (espalda, rodilla, cuello,..)
g) Lociones y fricciones. Se usa como antirreumática, antiinflamatoria y relajante en baños y fricciones. Se utiliza para ello:
* Unas gotas de esencia
* Aceite de lavanda, que lo podemos preparar con 10 grs de esencia en 100 grs de aceite de oliva o bien macerar 250 grs de planta seca en 1 litro de aceite durante 2 semanas y después filtrándolo.
* Agua de lavanda. Se prepara disolviendo 30 grs de esencia de lavanda en 1 litro de alcohol de 90º y dejándolo reposar 24 h. Después se pasa por un filtro de papael y se guarda bien cerrado. Otra forma es dejar 250 grs de sumidades floridas secas a macerar en 1 litro de alcohol durante 2 semanas, pasándola por filtro de papel y guardándola bien cerrada.
Uso culinario
La lavanda inglesa (que es la culinaria, no el lavandin que es sólo ornamental) se usa como aromatizante en cocina.
Las flores y capullos secos de lavanda pueden usarse al cocinar para intensificar el sabor de platos dulces y salados. Las hojas y los tallos de lavanda también se usan y tienen un sabor más sutil que las flores. A menudo se combina con romero para sazonar cordero, pollo, carnes asadas, salsas, guisos, verduras, patatas y platos con arroz.
Para prepararla para usarse en cocina, hay que cortar los tallos de la lavanda inglesa justo después de que los capullos se hayan abierto, dejar que se sequen, lavarlos y meterlos al horno a temperatura suave o pícarlos con un molinillo de café antes de usarlos.
Las flores pueden ponerse en azúcar o sirope para darles su aroma y usarlo después para hacer dulces, postres, pan u otros platos al horno.
La Leyenda del origen de la lavanda
Lavándula viajaba por todo el mundo conociendo a distintas hadas y disfrutando de la belleza de este mundo.
Cierto día, mientras viajaba por Europa, Lavándula encontró un paisaje árido y seco, era la zona de la Provence, en Francia. Ver un paisaje tan desierto y sin nada de vegetación le provocó una profunda tristeza y comenzó a llorar.
Mientras sobrevolaba la zona, sus lágrimas caían en la tierra reseca humedeciéndola e impregnándola de su magia.
Al cabo de un rato, cuando se sentía más tranquila y calmada, levantó la vista y pudo ver que aquel paisaje árido era ahora un paraíso de plantas con largas flores moradas.
El olor de estas flores transmitía todo lo que ella era: calma, serenidad, protección, frescor, limpieza,… Habían nacido de su propia esencia.
Y así fue como apareció la lavanda y como Lavándula encontró su cometido. Desde entonces, el hada dedicó su vida al cuidado y propagación de la lavanda, aunque poco a poco las tareas de cuidado las fue delegando en el resto de hadas de la lavanda que fueron apareciendo y ella asumió toda la responsabilidad de la propagación de la planta por gran parte del mundo.
Significado de la lavanda en otras culturas:
- En el budismo tibetano, el significado de la lavanda va más allá de su aroma calmante. Su vibrante tono púrpura hace eco del color del chakra Ajna, la sede de la sabiduría y la intuición. Su resiliencia, que prospera en los duros climas montañosos, refleja el ideal budista de superar el sufrimiento y alcanzar la iluminación. El aroma calmante de la lavanda se ha utilizado durante mucho tiempo para calmar la ansiedad y promover un sueño reparador. Su asociación con el chakra de la corona, la sede de la intuición y la sabiduría, subraya aún más su capacidad para calmar la mente y abrir el corazón a las ideas espirituales.
- El libro más antiguo del mundo, la Biblia de Gutemberg, hace referencia a la lavanda para perfumar el cuerpo en varios pasajes. En el Nuevo Testamento según San Juan, María unge a Jesús con lavanda, a la que se refieren como nardo, y este les pide que lo reserven para su cuerpo después de su muerte
- En la Europa medieval, la lavanda simbolizaba la devoción y la lealtad. Las novias llevaban coronas de sus flores y los caballeros llevaban ramitas a la batalla en busca de protección y coraje.
- Muchas culturas asocian la lavanda con lo divino femenino. En la mitología griega, se dice que es un regalo de Artemisa, la diosa de la caza, que simboliza la pureza, la protección y la transformación.
Gracias por leerme y nos vemos en el siguiente post

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