Hoy, para cambiar un poco de tercio, dejamos el mundo floral y vamos hacia el de las aves.
Os presento dos obras del 2020 sobre el “Petirrojo Europeo”. La primera está realizada en acuarela sobre papel A4 (21cm x 29,5cm) especial para esa técnica y representa a un petirrojo `posado en una rama durante la primavera.
Hablemos un poco sobre esta hermosa ave diurna, tan fácilmente reconocible por su mancha en el pecho, garganta y cara anaranjada-rojiza y cuyo canto melódico se oye todos los días del año desde el alba hasta el ocaso. .
En la Península Ibérica tiene lugar un fenómeno curioso relacionado con el petirrojo. Y es que, sin llegar a migrar (como si lo hace en los países europeos situados al norte), sí descienden de altura con las bajas temperaturas. Por este motivo en invierno no aparece en bosques montanos y sí se expande por campiñas, bosques ribereños o jardines. Abunda en espacios donde haya gran cantidad de arañas, insectos, bayas y semillas, ya que se alimenta fundamentalmente de ellos, y suele dejarse ver entre los arbustos o en el suelo mientras busca insectos.
En invierno esta ave aparenta ser más rechoncha porque ahueca sus plumas para generar una capa de aire caliente interior. En estos meses puede complementar su alimentación con frutos de olivos o zarzas.
Para cantar se posa en las ramas altas de los árboles, ya sea en invierno o durante la temporada de cría. Es muy agresivo, tanto con ejemplares de su misma especie como con el resto de las aves, no solo en la época reproductora, sino también durante el invierno, donde las parejas se separan y cada una defiende su territorio.
El petirrojo trae consigo la buena suerte y simboliza los cambios, siempre en positivo, que van a tener lugar próximamente en nuestras vidas. Esta es solo una de las leyendas en torno a un pájaro que también está asociado con la mitología nórdica y es un popular símbolo navideño en gran parte de Europa.
Leyenda del Petirrojo y la Navidad.
Según una antigua leyenda de Navidad, la Virgen María descansaba junto a su hijo recién nacido. Hacía frío, y ambos se calentaban gracias a un pequeño fuego que el dueño del albergue había encendido en el pesebre.
Pero el fuego se apagaba, y San José decidió salir del portal en busca de más leña para avivar las llamas.
La Virgen María notó que su hijo comenzaba a tener frío, y no sabía cómo avivar la hoguera sin dejarlo solo. Así que empezó a pedir ayuda… Primero le preguntó al buey, pero el animal estaba tan profundamente dormido, que no podía despertarse.
Intentó después pedir ayuda a la mula, pero estaba agotada del viaje que habían hecho hasta Belén…
Pidió ayuda al gallo, quien estaba cantando y ni siquiera la escuchó…Pero de pronto, cuando ya estaba desesperada, escuchó el dulce trinar de un pajarito.
– ¡Eh! ¡Pajarito! ¿Podrías ayudarme a traer palitos para avivar el fuego? Mi hijo tiene mucho frío…
Al pájaro le dio mucha pena y se fue volando hasta su nido. Comenzó a arrancar los palitos y se los llevó a la Virgen María. Cuando hubo terminado con el nido, se dio cuenta de que tardaban en arder, y comenzó a aletear las alas con fuerza. La llamarada entonces fue tan intensa, que el pecho y parte del rostro del pájaro se quemaron. Aún así, y a pesar del dolor, siguió aleteando para que el niño Jesús no pasara frío.
La Virgen María, conmovida, al ver la mancha roja en el pecho del pájaro, decidió llamarle a partir de entonces ‘petirrojo’, que significa ‘Pecho rojo’.
Y así fue como a partir de ese día todos los descendientes del pajarito crearon una nueva especie, que nos recuerdan este bello gesto de generosidad y bondad.
Espero que os entretuviera el post y nos vemos en el siguiente.


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