JORGITO, EL VERDERON (2020)

 En esta obra de acuarela realizada en formato A4 sobre papel especial para esta técnica.


Para poneros en contexto, antes de contaros como conocí a Jorgito, el ave que inspiró esta obra, os voy a contar un poco sobre esta ave para que la conozcáis.

Os diré que esta ave mide sobre 15cm, pesa 30 gramos, tienen un plumaje amarillo-verdoso precioso y viven sobre 3 años.

Es muy habitual verlo durante el invierno en la costa atlántica gallega.

Los machos se diferencia de las hembras es que estas tienen los colores del plumaje más apagado.

Su alimento principal son semillas de cereales, árboles (tilo, fresno, pino…), bayas, fruta madura así como insectos (hormigas, escarabajos,..) o arañas durante la época de cría.

A finales del verano se congregan en grandes bandadas para merodear por los campos arados y silos en busca de semillas de plantas silvestres que crecen en terrenos cultivados, así como por el grano caído.

Crían 2-3 veces al año durante la primavera, en nidos sobre arboledas o arbustos de zonas habitadas, parques, jardines, zonas rurales,….. Su periodo de incubación es de 11-15 días y los pollos vuelan tras superar las dos semanas de vida, periodo en que la hembra, que los ha estado alimentando, se va a preparar un nuevo nido para otra puesta mientras el macho se hace cargo de alimentarlos hasta que estos pueden hacerlo por si mismos.

Ahora que ya conocemos un poco más sobre este encantador pájaro, os relato la historia de como conocí a Jorgito y Pedrito. Corría el año 2015 una amiga había encontrado a dos crías de pájaro tiradas en la acera, en plena ciudad. Vio que había un nido en un árbol cercano y estuvo esperando a ver si aparecía la madre pero al no hacerlo, se las acabo llevando a su trabajo porque dejándolas allí acabarían muriendo. Como no sabía que hacer con ellas me avisó y al final me las quedé yo. En un principio no sabía que especie era, pero cuando empezaron a tener su plumaje, pude identificar que era verderones.

Gracias a la pasta para crías de aves, conseguí sacarlas adelante. Al principio solo les daba esta pasta pero a medida que iban creciendo les comencé a mezclar granos para que aprendieran a comerlos. Cada vez menos pasta y mas granos enteros y trozos de fruta.


Aquí dándoles de comer con una cuchara la pasta de cría.


Procuraba sacarlos de la jaula sólo lo imprescindible para darles de comer la pasta de cría, y para que ejercitaran las alas y aprendieran a volar. No quería que perdieran el miedo a los seres humanos para evitar que cuando los soltaran los pudieran herir o los capturaran y terminaran viviendo en una jaula.

Para que enseñarles a volar y que fortalecieran sus alas, las ponía sobre mi palma y con movimientos hacia arriba y abajo les obligaba a desplegar las alas y batirlas para mantener el equilibrio. Los sacaba a volar por la sala varias veces al día y poco a poco iban aguantando más y recorriendo mas distancia. Cuando vi que podían volar perfectamente y que ya sabían comer granos y fruta, decidí que era el momento de devolverles su libertad.


Os presento a Jorgito cuando aún le estaba saliendo el plumaje.

Los llevé a casa de mi prima, que tiene un jardín, pusimos la jaula sobre el tejado del lavadero, abrimos la puerta y, aunque al principio parecía que no querían irse, finalmente salieron volando, Pedrito voló hacia el valle. Jorgito salió y se posó en uno de los cerezos del jardín y allí permaneció un tiempo hasta que finalmente se fue volando a su hacer su vida de pájaro. No se que fue de Pedrito pero si vi un par de veces a Jorgito posado en el césped del jardín de mi prima.

Se que a estas alturas, y dada su corta esperanza de vida, ya no estarán aquí, pero espero que tuvieran una vida plena y feliz. Con suerte, quizá se pudieron emparejar y tener crías y estas a su vez nuevas crías,...y continuara el ciclo como aves en libertad, surcando el cielo de campos, valles y bosques.

Así que si alguna vez ves un verderol, puede que sea pariente de mis entrañables pajaritos. Así que míralos, salúdalos y déjalos irse en paz a sus cosas de pájaros. No somos dueños del planeta ni de todo lo que hay o habita en él. Los pájaros no nacieron para ser ni nuestros juguetes ni nuestras mascotas, son seres increíbles que han de vivir libres, en su habitad y entre los de su especie.

Si alguna vez encuentras crías de pájaro, o cualquier otro animal huérfano o herido llama al centro de recuperación de fauna de la Xunta de Galicia (Teléfonos: Pontevedra 606 656017, Ourense 628358652, Lugo 982828441 y A Coruña 881 960405) o bien si no estás en Galicia, al Seprona (Teléfono 062) ya que actúa en toda España.

Recuerda que aunque actúes con toda la buena intención del mundo e intentes criarlo tu mismo, si no tienes mucha experiencia en ello, lo más probable es que la cría muera o que no adquiera las habilidades suficientes para que al ponerlo en libertad pueda sobrevivir por si mismo.

Espero que os gustara la historia de Jorgito y Pedrito y nos vemos en el siguiente post


Comentarios