OBRA: PIEL DE SERPIENTE

Hace años, paseando por la zona vieja de mi ciudad me adentré por error en la calle donde había locales dedicados a la prostitución. Era de día, pero aún así había mujeres sentadas en los portales esperando futuros clientes. Mientras salía lo más rápido posible de la zona, porque los hombres que andaban por allí te miraban de arriba a abajo y te hacían sentir muy incomoda, iba pensando en lo triste que debe ser tener que vender tu cuerpo a cualquiera que tenga unos cuantos billetes. Lo difícil que debe ser mantener la dignidad, la entereza, la esperanza,...cuando estás metida en ese ambiente decadente, donde te has convertido en un pedazo de carne, en una muñeca sin sentimientos para que otros puedan satisfacer sus instintos y deseos.

Y no, no hablo de personas que han escogido esta profesión por deseo propio y de forma libre, sino de aquellas mujeres que por distintas razones (mantener a los hijos, sufrir de adicciones, ser obligadas por proxenetas, …) han terminado metidas en ese mundo.

Por eso, a raíz de esa experiencia escribí en 2005 un poema llamado “Piel de serpiente” en donde imaginaba a la protagonista deshaciéndose cada mañana de esa piel sobada por los clientes, como si fuera una serpiente, y surgiendo cada amanecer con una nueva piel que le devuelva la dignidad de ser humano que de noche le roban al convertirla en un objeto. 

PIEL DE SERPIENTE


Desnudo mi vida
con el sol que amanece,
dejando el pasado
que en mi almohada adormece
presa del alba
que en sus brazos lo mece.

Olvido los jadeos

de hienas salvajes
que pagando un precio miserable
de mi cuerpo se placen.

Oleadas indistintas

que en mi mar se deshacen
entre el frío glacial,
que a horcajadas renace,
por caricias fingidas
y deseos voraces

Camino erguida,

con la luz del mediodía
que me viste con la dignidad
que de noche agoniza.

En el 2022 decidí crear una obra con técnica mixta inspirada en él poema sobre lienzo de 40cm x 40cm. Para eso usé restos de papeles para crear las texturas. Por un lado, en el fondo, use papel de estraza para crear vetas como las raíces de los árboles del bosque, que nos conecta a la tierra, y, por otro, usé restos de papel de embalar enrejado que representa esa piel de serpiente. Esa piel que otros han tocado y que, en una catarsis, libera cada mañana para dejarla en el suelo, para resurgir cada día con una nueva piel que le devuelve la entereza y dignidad de un ser humano.

Gracias por leerme y nos vemos en la siguiente


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